lunes, 3 de agosto de 2026

Política y regulación

El presidente de OpenAI testifica sobre la exigencia de control de Musk

El presidente de OpenAI, Greg Brockman, testificó sobre las negociaciones de 2017 en las que Elon Musk exigió el control de la empresa, un punto clave en la demanda actual de Musk contra sus cofundadores.

OpenAI president testifies on Musk's demand for control

A finales de agosto de 2017, figuras clave de OpenAI se reunieron para discutir la transición de la organización sin fines de lucro a una estructura con fines de lucro para financiar el desarrollo de la AGI (inteligencia artificial general). Durante estas negociaciones, el cofundador Elon Musk exigió el control total de la organización. Cuando esta exigencia fue rechazada, Musk, según se informa, se enfureció. Según el testimonio de Brockman, Musk declaró que declinaba y comenzó su salida de la organización, preguntando cuándo dejaría Brockman OpenAI. Musk detuvo sus donaciones regulares al presupuesto operativo de OpenAI tras no lograr obtener el control, y finalmente dejó la junta directiva de OpenAI en febrero de 2018, aunque continuó pagando por el espacio de oficina compartido hasta 2020.

Durante sus dos días de testimonio, Brockman fue interrogado sobre sus entradas de diario personal de finales de 2017. En una entrada, Brockman cuestionó si Musk era el líder que él elegiría, mientras reflexionaba sobre lo que le tomaría alcanzar una meta financiera de USD 1000 millones. El abogado litigante de Musk, Steve Molo, utilizó estas entradas para argumentar que los cofundadores estaban enfocados en la riqueza personal. Molo cuestionó por qué Brockman no donó su participación actual —que vale casi USD 30 000 millones— a la caridad, preguntando por qué no donó los USD 29 000 millones excedentes al único mil millones que había señalado que lo satisfaría. Brockman defendió la transición, señalando el crecimiento posterior de OpenAI. Después de establecer una rama con fines de lucro en 2019, OpenAI recaudó USD 1000 millones de Microsoft, seguidos de USD 13 000 millones adicionales de la empresa a lo largo de cuatro años.

El juicio, que se espera que continúe hasta la próxima semana, ha resaltado la profunda ruptura personal entre los fundadores. El equipo legal de Musk ha alegado que Altman y Brockman “robaron una organización benéfica” y argumentó que convertir la organización en una B-Corp (una empresa con fines de lucro con objetivos sociales) sin él sería “una bancarrota moral”. Brockman testificó que la publicación pública de su diario personal fue muy dolorosa, pero defendió sus acciones. También cuestionó la experiencia de Musk, testificando que Musk no sabía de IA, y describió a Musk descartando una demostración temprana del software. La animosidad fue ilustrada aún más por un mensaje de texto que Musk envió a Brockman poco antes del juicio, advirtiendo que Brockman y Altman se convertirían en los hombres más odiados de Estados Unidos para el final de esa semana.

Por qué importa

La batalla legal en curso entre Elon Musk y los cofundadores de OpenAI se centra en la gobernanza de la empresa y la transición de una entidad sin fines de lucro a una con fines de lucro, con un escrutinio centrado en las negociaciones de 2017 sobre el control.